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Te propongo un ejercicio, quiero que cojas un papel y bolígrafo y calcules cuántas horas de tu vida dedicas al trabajo. Seguro que has oído hablar de la Gestión del talento humano o del capital humano que tiene un empresa. ¿En qué grado crees que pones todo tu esfuerzo o tus empleados desarrollan todo su potencial dentro de su puesto laboral? ¿Estás comprometido con tu trabajo? Pilar Jericó, nos hace esta última pregunta y nos lleva a reflexionar sobre el nivel de compromiso que mantenemos con un empresa, por qué nos ligamos más o menos a una causa, y recuerda a las compañías que «si la empresa quiere compromiso, tendrá que invertir en el salario económico y el emocional».

Para ayudarte a responder estas preguntas comparto el artículo del blog de Pilar Jericó, experta reconocida por sus investigaciones en el concepto de gestión del talento humano y empresas. Basado en su libro: La nueva gestión del talento.

«Solo el 30% de los trabajadores están comprometidos en la empresa, según el último estudio de Gallup realizado a escala internacional. La cifra es poco motivadora, la verdad. Si partimos del supuesto de que casi una tercera parte de nuestro tiempo lo pasamos en el trabajo, no deja de ser un tema sobre el que deberíamos preocuparnos si queremos sentirnos mejor con nosotros mismos. Veamos qué es el compromiso, qué tipos existen y qué podemos hacer para mejorar esta sensación.

¿Te gusta bailar? Aunque tu respuesta no sea afirmativa, seguro que sabrás que un buen baile -tango, sevillana o merengue- es algo de dos. Pues el compromiso es igual: una cosa de dos, del profesional y de la empresa. Un profesional por sí solo no se compromete (como tampoco uno baila un tango solo). Tendrá mayor o menor capacidad de comprometerse (o de bailar) dependiendo de lo que haga la organización. De hecho, la palabra compromiso proviene del término latino compromissum, lo que significa un acuerdo entre dos partes… cosa que en muchas organizaciones se»olvida”.

El resultado de la relación entre la capacidad de comprometernos y las actuaciones de la empresa, como la de cualquier otra pareja (y no necesariamente de baile), puede ser de tres tipos: crecimiento, separación o “infidelidad” (es decir, continuar en la compañía pero pensando en otra). Como es de suponer, solo cuando de esta relación obtienen beneficio tanto el profesional como la empresa es cuando se genera el compromiso. Y si nosotros estamos yendo a trabajar deseando que vuelva el viernes para recuperar “nuestra vida”, nuestra relación es de absoluta infidelidad, pero ya no solo con la organización en la que estamos, sino aún más importante, con nosotros mismos. Ya lo hemos dicho: pasamos demasiado tiempo en el trabajo para sentir que ahí malgastamos nuestro tiempo.

¿Y qué es lo que nos compromete? Depende de cada persona pero en general podríamos hablar que nos comprometemos con tres aspectos:

  • Con nuestro trabajo: si me gusta ser ingeniero, profesora, secretario….
  • Con mi equipo, mis compañeros o mi jefe o jefa, es decir, con las personas con las que trabajo… aspecto muy importante en la cultura latina, por cierto.
  • Con la organización y lo que representa.

Pues bien, en ese baile en pareja cada uno de nosotros proporcionamos al juego del compromiso aquello que nos motiva, que será una combinación de los tres temas anteriores (en el fondo, es igual que en el mundo de la pareja. Cada uno de nosotros aporta aquello en lo que cree y espera que el otro hago lo propio).  Pero no nos olvidemos de algo. Debido a la crisis, cada vez más se ha perdido el compromiso hacia las organizaciones y resulta más importante el relacionado con el trabajo y el equipo. ¿Y qué han de hacer las empresas para que los trabajadores estemos más comprometidos? La respuesta es muy sencilla pero muy difícil de llevar a cabo. Si la empresa quiere compromiso, tendrá que invertir en el salario económico y el emocional. En la crisis actual, los salarios han descendido en términos generales, por ello, la vía más común es el emocional, es decir, conseguir que nuestro trabajo sea un lugar apasionante donde el jefe y el ambiente de trabajo juegan un papel decisivo, pero sobre este tema hablaremos en otros artículos.[…]» Seguir leyendo

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