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Alegría, tristeza, miedo y rabia, las cuatro emociones básicas que nos proporcionan mucha información sobre cómo estamos aquí y ahora. Estas emociones están siempre en nosotros, por eso las llamamos “básicas”, son fácil de identificar en el otro a través de su expresión corporal o sus palabras, sin embargo, lo difícil es reconocerlas en nosotros mismos. A continuación, nos detenemos en estas cuatro emociones y la importancia de conocer que indican cada una de ellas.

En las emociones no existen unas negativas y otras positivas, todas son necesarias y hay que aprender a sentirlas y permitirnos convivir con ellas en nuestro día a día. Las emociones dan mucha información del “aquí y ahora”, de cómo estamos “en relación a” en el presente, por ello, es importante detectarlas y dejarlas salir. En terapia Gestalt y crecimiento personal trabajamos con ellas. El proceso del “darse cuenta” es uno de los primeros objetivos de la Gestalt y se consigue cuando conectamos con las emociones.

La mayoría de las personas tenemos alguna emoción negada, es decir, no la gestionamos y/o no la manifestamos. La alegría, el miedo, la rabia o la tristeza hay que aprender a expresarlas a tres niveles: corporal, emocional y cognitivo. Manifestar las emociones nos produce un equilibrio, una liberación.

Las emociones básicas: ¿Qué expresa cada emoción?

Las emociones nos proveen de información, además, la expresión de ellas tiene una repercusión tanto en nuestro entorno como en nuestro interior. ¿Qué enseña el miedo, la alegría, la rabia o la tristeza? A continuación, nos detenemos en cada una de estas cuatro emociones para profundizar un poco más en cada una de ellas:

Alegría

La alegría es una emoción expansiva, nos ayuda a crear vínculos y relaciones con lo que nos rodea. Transitar por ella genera amor, nos libra de la frustración, despierta la curiosidad, la ternura y el erotismo. A nivel corporal, el diafragma se expande, todos los músculos se relajan y hay una sensación de ligereza. Nos invita a ver a los demás con sus dones y cualidades, a compartir desde la fraternidad e igualdad que todos somos. Los adultos hemos perdido la alegría de la niñez, parece que la responsabilidad, las obligaciones y la toma de decisiones nos han hecho creer que no pueden convivir con esta emoción. Todo lo contrario, la alegría nos ayuda a vivir con serenidad, tranquilidad y paz.

Miedo

El miedo es una emoción de protección, actúa como alarma ante un peligro. Sirve como herramienta de control y nos cuida, sin embargo, mal gestionado genera bloqueos, evitaciones para afrontar una situación que es necesaria para avanzar o crecer. Nos impide poner limites a los demás, manifestar nuestras necesidades y defender nuestra visión o punto de vista. Nos puede llevar a confluir en el otro y hacer o decir lo que los demás quieren. Suele ser una emoción muy negada, poco reconocida en uno mismo y mucho menos expresada en voz alta. En nuestra sociedad está muy mal vista, se confunde con la cobardía. Hagamos como dice Nelson Mandela:

«Nos es valiente quien no tiene miedo, sino quien no sabe conquistarlo» Nelson Mandela

La rabia

La rabia (la ira), es expansiva al igual que la alegría. Solemos clasificarla como negativa, pero como decía anteriormente, no hay emociones negativas. La rabia nos ayuda a identificar situaciones que nos generan malestar, dolor o estrés. Aparece cuando algo nos disgusta. En el cuerpo se manifiesta a través de la tensión de los músculos, puede aumentar el nivel de adrenalina, el ritmo cardíaco y la presión arterial. La rabia permanente nos lleva al sufrimiento. Expresar la rabia nos ayuda a liberar el dolor, a expresar lo que nos hace daño, lo que nos duele y no queremos, nos permite ser auténticos, respetarnos y aceptarnos.

La tristeza

La tristeza nos conduce a mirar hacia nuestro interior, nos aísla de los demás, con el fin de reflexionar con uno mismo. En el cuerpo se manifiesta colapsando el diafragma, la columna se curva y solemos notar un dolor en la garganta. Los ojos se humedecen y muchas veces va acompañada de las lágrimas. En ocasiones, intentamos distraernos para no sentirla, nos hace sentir débiles, y es, todo lo contrario, transitar por ella nos hace fuertes, nos muestra nuestra parte vulnerable y nos libera del dolor, dejando paso a la alegría.

Todas las emociones se relacionan entre ellas y es necesario aprender a gestionarlas y sentirlas, dejarlas fluir para no bloquearnos y avanzar en nuestro crecimiento personal y profesional.

Próximamente, estaremos impartiendo en Valencia el Taller sobre las 4 emociones, así que atento a las redes que es allí donde lo anunciaremos.

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