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¿Yo, enfadado? ¿Cuántas veces hemos respondido así? ¿Quién está realmente enfadado? ¿Nosotros o nuestro niño interior?

Ayuda a tu niño interior a comprender que sus defectos son en realidad «carencias». Aprendió a sobrevivir. No expresó sus sentimientos, ahora puede conectar de nuevo con sus necesidades y deseos.

Una forma sencilla de identificar lo que queremos es preguntarnos: ¿Qué es en realidad lo que necesito cuando me comporto así?

Por ejemplo: cuento mentiras, me doy un atracón de comida, pongo malas caras, grito, insulto a las personas que quiero, etc. Toma conciencia de ellos, siéntate, cierra los ojos y escucha la voz de tu niño interior con lo que quiere.

Cuanto más ayudes a tu niño a identificar sus necesidades y a cuidar de ellas, más fácil será amarte.

Superar el enfado del niño interior

Te aconsejo que practiques expresar tu enfado, la rabia es energía que nos ayuda a proteger nuestras necesidades básicas. Acostumbramos a no expresar nuestro enfado, para complacer y así permitimos que el otro pueda someternos a su voluntad.

Todos, en algún momento de nuestra infancia, hemos sido reñidos y castigados cuando nos enfadábamos. Aprendimos a controlarnos y no sentir enfado ni rabia lo que nos llevó muchas veces a no reconocer cuándo estábamos enfadados y puede que utilizáramos sentimientos falsos para ocultarlo, como la tristeza y el dolor.

Nuestro niño interior cree que el enfado es violencia, se asusta al expresarlo y renuncia a su forma de ser, actuar y pensar para que la otra persona deje de demostrar su enfado y lo quiera y acepte.

«Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos».

Carl Jung

Ayuda a tu niño a ponerse en contacto con su enfado y enséñale a expresarlo para disminuir su miedo. Que aprenda que el enfado de los demás es de ellos y que cada uno se haga cargo de la responsabilidad de su propio enfado.

Muestra tu enojo, lo que vas a decir, pide un encuentro con la persona y habla con ella, que te molestó y ofendió. Una buena forma: “probablemente parte del enfado sea cosa mía y quizá no me dé cuenta, pero estoy enfadado contigo…”. El enfado debe descargarse lo antes posible.

Hay muchas formas de trabajar el enojo, la rabia, ira y el resentimiento. En determinadas ocasiones, conviene hacerlas en un contexto terapéutico, para liberar y aprender a gestionar las cuatro emociones básicas.

Si te sientes irritado y tienes reacciones exageradas ante cosas banales e insignificantes puede ser un signo de rabia profundo y antiguo. Te aconsejo que hables con un terapeuta  cualificado que te acompañe en tu crecimiento personal y autoconocimiento.

«Uno nunca se sobrepone a algo resistiéndolo. Solamente se puede sobreponer a algo metiéndose más adentro….Entonces será asimilado y desaparecerá».

Fritz Perls.

Te acompaño en esta travesía,  ¡reserva tu sesión online! Te espero.

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